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Por allá, por el año 1927, nos llegó un profesor de Trabajos Manuales, don Ramón Valenzuela, que a decir verdad, no nos caía muy bien por su notoria suficiencia para con nosotros.
De inmediato los ágiles del curso, como Alberto Boudeguer, José Steinberg, Orlando Graboloza, Manuel Montes y otros, empezamos a observarlo en clases para encontrarle algo característico y “plantarle” un apodo. No nos costó mucho, pues nos dimos cuenta que tenía gran dificultad para pronunciar la letra “R”, por lo que quedó con el apodo de “Don Damón”.
Cierto día, “Don Damón”, perdió su billetera por lo que los inspectores se dieron a la tarea de encontrarla y escribieron en el pizarrón del patio un aviso sobre el extravío de la cartera del “profe” Valenzuela.
Mi amigo Boudeguer en forma susceptricia, de inmediato le escribió junto al aviso la siguiente rima:
“Tabajando, tabajando
en su mesa cadpinteda
pod estad moscas cazando
le bidladon la cadteda”.
Nota: A “Don Damón” le dio mucha “dabia, pedo al oto día encontó su cadteda”. |